10 de Mayo de 2015
 
  
Memoria Popular > Movimiento campesino
Edickson Lemus mártir de la lucha campesina
En el cuarto aniversario del asesinato de Edickson Roberto Lemus, familiares, amigos y compañeros de lucha siguen exigiendo a las autoridades justicia para los autores materiales e intelectuales.
 
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Es imposible que alguien haya participado en las luchas populares en El Progreso y no haya conocido a Edickson. Era común verlo con sus pantalones pintados con mensajes antiimperialistas: “No al ALCA”; improvisadamente tocaba canciones con su guitarra. Era quien motivaba las luchas de los campesinos. Acompañó las luchas de los docentes y los estudiantes siendo encarcelado junto a éstos. Se solidarizó con los sindicalistas y los pobladores. Quería estudiar derecho para defender a los campesinos.

Edickson Roberto Lemus Calderón nació el 17 de diciembre de 1962 en Finca Pato, sector norte de El Progreso, Yoro. Hijo de don Roberto Lemus y la señora Elsa Calderón, quienes se separaron cuando Edickson tenía cinco años. Desde entonces su abuela (paterna), doña Cornelia, quien no tenía hijo pequeños que cuidar, empezó a llevárselo para su casa. Con el tiempo se fue encariñando y lo fue teniendo progresivamente a su cargo. Lo puso de oyente en la escuela comunitaria de Finca COB.

Estudió la primaria en la escuela comunitaria de Campo Lupo, con mucho esfuerzo de doña Elsa Calderón. Posteriormente los dos primeros años del ciclo común en el Instituto Patria de La Lima, Cortés, en el cual se había hecho rebelde con su madre. Gran parte de su infancia la dedicó a trabajar con su abuela en los quehaceres de la casa, y particularmente le fascinaba encender la hornilla. También vendía lena y tamales en los campos bananeros más cercanos.

Las condiciones de pobreza en que creció, le despertaron su deseo de convertirse en un hombre luchador. Su padrastro le consiguió trabajo en Finca 2, donde trabajó como obrero encargado de regar los pesticidas a las plantaciones de plátano. Con en el tiempo lo encarcelaron por que fue acusado de robarse varios sacos de fertilizantes; a las semanas se comprobó su inocencia, y reacciona al miserable salario que devengaba y se retira de Finca 2. Ya tiene 18 años de edad y entra a estudiar aviación en la escuela de las Fuerzas Aérea de Honduras. Le había nacido la curiosidad de ser piloto desde que voló en dos ocasiones una avioneta del trabajo. En la escuela perfiló como un estudiante despistado ya que en las prácticas de aviación le costaba aprender y cometió varios “errores”. Una vez como parte de sus labores internas estaba aseando unas persianas cuando tambaleó de donde estaba montado y las quebró. El castigo fue pasar encerrado varios días en el calabozo de la Fuerza Aérea. Semanas después se retiró y fue a vivir a Urraco, donde ayudó a su madre a trabajar.

Un día de ocio, reaccionó del porque había dejado de estudiar y decidió estudiar en el colegio privado de Urraco, Luz del Norte el que estaba dirigido por la profesora América Sosa. En dicho colegio se estaban manejando en la administración actos de corrupción.


Un instituto para el pueblo
Durante los dos años subsiguientes estudió por la tarde y ayudó a su madre en una tienda de comidas. También trabajó como vigilante en el Colegio Luz del Norte.

Una noche, mientras vigilaba el centro de educación, pensó que porqué en Urraco no había instituto oficial. Y escribió una nota, titulada “El sueño de un vigilante”. En la cual hacía mención a la necesidad de oficializar un instituto público para que sirviera las personas con pocos recurso económicos. La idea de oficializar un colegio la fue madurando y consensuando con sus amigos. Cuando Guillermo Trejo, Manuel Trejo, Edwin Castro y Alexis Santos Banegas respaldaron a la idea, comenzaron las primeras acciones en Tegucigalpa para oficializar el Instituto Luz del Norte. La lucha continuó hasta llegar hacer señalamientos directos.

Una noche mientras trabaja como vigilante y estaba acostado en una hamaca, vio por el reflejo de luz de la luna, la sombra de un hombre, que se le iba acercando con un puñal en mano, y cuando atacó, Edickson brincó de la hamaca bastante asustado. El hombre que lo atacó salió huyendo, olvidó en el interior del Colegio una camisa, en la cual se hallaban documentos de la escuela de Toyos. Según Edickson la directora del Instituto lo había mandado a matar, ya que se había enterado de que él encabezaba la lucha.

El grupo que inició la gestión en Tegucigalpa fue rechazado cuando empezaron a negociar con la Secretaría de Educación porque no eran padres de familia. A partir de entonces, la lucha fue encabezada por padres de familia de Urraco, y el grupo que inició la lucha funcionaba como apoyo permanentemente, hasta lograr la oficialización de lo que hoy es el Instituto José Simón Azcona, para que estudiaran los hijos de los obreros y campesinos.

Líder comunitarios permanente en las luchas campesinas
Durante los tres años que trabajó como vigilante en el Instituto no sólo se dedicó a la lucha de oficializar el Instituto, sino también empezó a asesor a grupos campesinos organizados. También tenía tiempo para vender artículos y utensilios del hogar en todos los campos bananeros, labor conocida popularmente como buhonero.

Con el pasar del tiempo fue recorriendo los campos bananeros y fue así como se empapó de la situación de marginación de los campeños, sin tierra en donde cultivar para sobrevivir, desplazados por terratenientes. Para 1994 se organizó en la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC) en el campo Birichiche, como miembro del grupo campesino “Palomas”. Desarrolla una lucha intensa para evitar el desalojo promovido por la Tela y una familia de apellido Cordón. En el desalojo la policía detuvo a cinco campesinos, acusados de terroristas y secuestradores. Edickson realizó todas las gestiones para liberarlos. La lucha terminó con el desalojo y el grupo campesino quedó viviendo a la orilla de las tierras ubicadas en Finca Paloma.

Después en una reunión con el ministro del INA y la CNTC se acordó traspasarlos de Finca Paloma a el sector del Higuerito, El Potrerío, Cortés. Luego se llegó al acuerdo de asentar a la empresa campesina 24 de Mayo, Las Delicias y Nueva Esperanza.

Edickson Roberto Lemus estuvo presente en la lucha de los campesinos de Guaymas. Donde asesinaron a 3 campesinos el 23 de octubre de 1995, apoyando a un grupo campesino de Campo Perdiz. En la medida que iba avanzando con el acompañamiento a campesino su interés por la lectura sobre reforma agraria fue despertando.

Participó directamente en la lucha de los pobladores de Tacamiche en 1995 en La Lima, Cortés. Cuando los iban a desalojar se postró en frente de una maquina retrocabadora que iba a destruir los sembradillos en las tierras del grupo campesino. La policía intentó arrestarlo, pero miembros de las bases lo impidieron en medio de forcejeo. Tanta era su audacia que los terrateniente buscaban su nombre; situación que lo llevó a usar un seudónimo: “Roberto David”.

En 1997 es nombrado por las bases de la CNTC promotor de alfabetización. Se dio a la tarea de capacitar a adultos en El Progreso.

En 1998 cuando el Huracán Mitch desbastó comunidades enteras en casi todo el territorio nacional. Las tierras donde estaban reubicados los grupos campesinos son destruidas por las inundaciones, lo que obligó a las 47 familias a ubicarse en la orilla de la pavimentada de Corte de Culebra, hacía Tegucigalpa para exigir al gobierno que le dieran tierras no vulnerables. Edickson dio capacitación y motivación para resistir en la lucha, era el espíritu de las tres bases campesinas.

En marzo de 1999 a las cinco de la mañana se toman la carretera. Una hora más tarde, conductores de carros, cabezales y camiones, intentaron amedrentarlos tirándoles los automóviles. Edickson se tira al pavimento enfrentando con coraje a quienes intentan deshacer la toma, un bus le paso las llantas muy cerca de su cuerpo para provocar miedo. La gallardía de Edickson evitó que fuera disuelta la toma. Más tarde, llegó la policía a negociar. A las 11 de la mañana terminó la toma de la carretera porque el gobierno autorizó que se les compraran tierras a las 47 familias. Se construyeron 47 viviendas en la cual las bases pusieron la mano de obra como contra-parte de los beneficiario. Edickson sirvió de ejemplo porque fue uno de los primeros que se puso a pegar bloques, mezclar cemento y jalar arena. A la comunidad se le nombró El Triunfo, a petición de Edickson como una lucha que estaba casi por terminar.

Primeramente se logró la construcción de la escuela en El Triunfo. El plan de Edickson era montar una biblioteca comunal.

Mientras estaba estudiando participó también en la lucha de los maestros en el 2003.

El 20 de septiembre del 2004 asesinaron a dos campesinos en Victoria, Yoro, de la empresa campesina Unidos Venceremos. Se unieron varias regionales de la CNTC para retomar las tierras de las cuales los campesinos habían sido desalojados. Edickson organizó todo un equipo de seguridad. Entraron a las cinco de la mañana a las 150 mz de tierra. Todos andaban armados. Como a las ocho de la mañana llegaron dos carros de la policía, pero no intentaron desalojarlos porque del monte salieron unos ciento cincuenta campesinos armados.

El 25 marzo del 2005 asumió la secretaría general de la regional de Yoro. A los quince días desalojaron a el grupo campesino “Renacer”, cerca de la Colonia Bendeck en El Progreso. Una vez desalojados, el grupo Renacer se quedó en las orillas de las tierras. Edickson acompañaba al grupo cuando fue amenazado por los vigilantes que estaban en el terreno. Como secretario de la CNTC realizó todas las denuncia sobre el desalojo.

Mártir de la lucha campesina

Un día antes que lo asesinaran fue a dormir donde su madre, a Urraco Pueblo. Ahí su madre lo estuvo aconsejando y diciéndole que se saliera de la lucha campesina. Esa noche le comentó a su madre que la situación estaba peligrosa, y que no podía dejar sola a su gente -los campesinos. Entonces a usted lo van a matar y yo me voy a quedar sola, dijo su madre. -No madre, no me va pasar nada, le decía. Cuando terminaron de conversar Edickson se fue a dormir al aire libre en una hamaca.

El 24 de mayo del 2005, se levantó temprano, se bañó y calentó comida, desayunó y se fue para El Centro de El Progreso a la (CNTC), y luego al Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), después tomó un autobús de transporte urbano con rumbo a la colonia Bendeck. Se dirigía al Grupo Renacer de la Comunidad de Pajuiles, El Progreso, compuesto de mujeres solteras y ancianos de la tercera edad; quienes había sido objeto de un desalojo el 19 de mayo según orden del Juzgado de Letras Seccional por orden de la juez Lesbia Cubas de El Progreso, Yoro. El día del desalojo recibió amenazas de que lo matarían si volvía a la comunidad, y aunque hizo la denuncia ante las autoridades correspondiente, no se tomó ninguna medida.

Un individuo no identificado abordó el bus a las 11:30 aproximadamente y le disparó cuatro veces causándole la muerte inmediata. Aunque en primera instancia abandonó el bus y se dirigió a un vehículo que aparentemente lo esperaba en las cercanías, el supuesto asesino fue detenido poco después, inicialmente por posesión ilegal de armas pero luego fue reconocido por los testigos como el autor material del asesinato de Edickson Roberto Lemus.

Usando el nombre y el respaldo legal de “Las Palmas” un grupo de particulares armados se ha apropiado de las tierras. Los hombres armados, entre ellos Arnold Castellanos López, amenazaron al grupo Renacer por órdenes de Natividad de Jesús Hernández, de quien se dice fue teniente de las Fuerzas Armadas y se mantiene activo como colaborador de la Policía Nacional.

La madre de Edickson y sus compañeros de lucha alegan que la policía tienen encarcelada a una persona inocente y que los verdaderos criminales están libres, el acusado asevero que la policía lo incriminó con pruebas falsa. “Los de la DGIC vinieron al presidio a obligarme a ponerme una gorra y tomarme una fotografía, cuando mataron al dirigente campesino yo ya estaba detenido” Mario Roberto Gómez. Tomado del periódico, La Prensa, 04 de junio del 2005.

Aunque todo esto fue negado por la policía de investigación. La familia de Edickson cree que el crimen ya estaba planificado por los terratenientes y no se cansaran de pedir a las autoridades que se haga justicia. La fiscalía se ha quedado corta con la investigación. consideramos que la persona que está presa es inocente y lo acusaron sólo para quitar la presión de la opinión pública. reclamó, Omar Hernández, Secretario General de la CNTC de Yoro.

De acuerdo con la investigaciones por la CNTC y la Policía, el asesinato de Edickson fue un crimen por encargo. Su madre, doña Elsa Calderón, creé que la muerte de Edickson viene de sus funciones como dirigente de la CNTC.

Precisamente el motivo que causó la muerte fue ser un luchador incansable y estar presente en las luchas que llevan a cabo el pueblo trabajador en nuestro país.

Desde el mismo momento en que se produjo la muerte de Edickson se le dio a la policía y a la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) los indicios de que personas ligadas a la “Cooperativa Las Palmas” eran los principales sospechosos por haber amenazado públicamente a Edickson, pero a estas personas no se los llamó a declarar. Incluso se les ha tratado de proteger principalmente, al señor Natividad de Jesús Hernández, miembro activo de la policía preventiva después de la muerte de Edickson.

La Dirección General de Investigación Criminal y la Fiscalía remitieron a los Juzgados de El Progreso, a Mario Roberto Gómez Cruz, acusado de haber dado muerte a Edickson Lemus.

Las organizaciones campesinas y populares exigen que la investigación continúe hasta conocer el motivo del asesinato, los cómplices del mismo y los autores intelectuales. El movimiento popular hondureño ha sido enlutado al ser asesinado el Secretario Regional de la Central Nacional de Trabajadores del Campo CNTC en El Progreso.

Negligencia de las autoridades

Debido a la peligrosa situación creada por las autoridades, se solicitó la presencia del Comisionado de los Derechos Humanos para que verificara las irregularidades y solicitara a la autoridad policial verificar la identidad de las personas armadas que se encontraban en el predio así como verificar sus permisos de portación de armas. A pesar de haberse interpuesto esta solicitud a la oficial de turno nada cambió en Pajuiles y por el contrario los ocupantes del terreno se dedicaron a amenazar armas en mano a los compañeros campesinos y a los directivos regionales.
Pese a los antecedentes del caso, a las solicitudes de la Junta Directiva Regional de la CNTC y de la Asamblea Popular Permanente (APP), a las denuncias públicas hechas por los medios de comunicación locales y a las constantes amenazas de muerte vertidas por las personas armadas en el predio en disputa, ninguna autoridad hizo absolutamente nada facilitando la labor de los asesinos a sueldo.

Sicarios profesionales

El asesinato de Edickson Lemus no fue obra de la casualidad ni de un enfrentamiento, fue un crimen premeditado, planificado cuidadosamente y llevado a cabo por asesinos profesionales que actuaron con impunidad, con el objetivo absolutamente claro de infundir el terror en los miembros de la CNTC y el movimiento popular, al realizarse en horas de mediodía en un bus urbano lleno de pasajeros en su mayoría escolares. El cuerpo sin vida de nuestro compañero permaneció más de una hora y media sin ser identificado debido al retardo con el que actuó la fiscalía en el reconocimiento del cadáver.

Por su parte, la policía preventiva, contrario a lo que ocurre en otros casos, no implementó ninguna medida dirigida a la búsqueda de los autores del crimen y por el contrario trataron de confundir a la opinión pública afirmando que podía tratarse de " un ajuste de cuentas o venganza personal ". Todos los indicios apuntan a Natividad Hernández, un ex militar, que organizó el grupo de sicarios armados con armas de grueso calibre en el predio en disputa.

Primeras movilizaciones
Impulsado por la CNTC y el Partido de los Trabajadores, realizó una primera movilización en la ciudad de El Progreso. Centenares de trabajadores, campesinos, maestros, estudiantes y pobladores exigieron en la Fiscalía, la DGIC y los Juzgados el esclarecimiento del crimen, rompiendo el manto de silencio con el que se pretendió cubrir el asesinato. Ya se está preparando la realización de nuevas movilizaciones de carácter nacional.

La lucha continua
En el segundo aniversario del asesinato de Edickson Roberto Lemus, centenares de campesinos se movilizaron en Tegucigalpa el 23 de mayo 2007, exigiendo castigo para quienes ejecutaron y los que ordenaron la muerte del Secretario General de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), de la Regional de El Progreso, Yoro.

Los manifestantes se tomaron la entrada del edificio del Instituto Nacional Agrario (INA), que eran custodiadas por decenas de policías antimotines. Ahí permanecieron por dos horas y luego trasladaron su protesta a la sede de la Fiscalía, para hacer su reclamo porque durante dos años las investigaciones sobre el asesinato de Lemus no han avanzado en nada.


En su memoria
En este momento siento que el corazón se me comprime,
y se me hace un nudo en la garganta por lo que te ha pasado.
Pero siento una gran tranquilidad porque sé que ya estás con Dios.
Y de eso estoy seguro porque luchaste por las causas justas
aunque haya sido una lucha contra la corriente.

Pero bueno luchaste.
Hubiera querido ser un súper héroe para estar en ese momento y
haber evitado lo que te hicieron.
Pero es la voluntad del Dios todo poderoso.
Y espero me dé fuerza para dejar la venganza es sus manos.
Hemos estado tanto tiempo separados por la distancia.
Me hubiera gustado compartir más tiempo con vos.

En estos momentos se me viene a la mente todos los recuerdo de los que vivimos.
Fuiste y serás siempre mi héroe porque cuando era niño te veía a vos y a mi padre como mis súper héroes.

Hoy 24 de mayo siento que debí haber dicho eso, pero te lo digo ahora
Te amo mi hermano, y te amaré siempre.

La película que me pediste la voy a tener conmigo y
la voy a ver siempre en tu memoria.
A mis hijos pequeños que no te cocieron le voy hablar de vos,
les voy a decir lo que significaste para mi y les voy a contar todo lo que hiciste.
Este no es un Dios Edickson Roberto Lemus Calderón
este un hasta luego, te veo en la eternidad.

Tu hermano querido Rubén Romero



Epitafio

Aquí yace un obrero. Caído en tiempo de paz.
Desarmado indefenso. Fusilado por balas desconocidas.
Su crimen fue el hambre.
No lo olvides Jamás.

DENUNCIA PÚBLICA ANTE EL ASESINATO DEL SECRETARIO GENERAL DE LA REGIONAL EL PROGRESO DE LA CENTRAL NACIONAL DE TRABAJADORES DEL CAMPO CNTC

El Comité Central del Partido de los Trabajadores a su militancia, a las organizaciones obreras, campesinas y populares de Honduras, al pueblo Hondureño en general, a las autoridades civiles, militares y medios de comunicación, por este medio presenta formal DENUNCIA PÚBLICA por el asesinato del compañero EDICKSON LEMUS, secretario general de la CNTC regional El Progreso y miembro del Partido de los Trabajadores:

1. El día 24 de mayo del 2005 a las 11:30 a.m. fue asesinado en la Colonia Bendeck de El Progreso, Yoro, de cuatro disparos en la cabeza el compañero EDICKSON LEMUS mientras se encontraba a bordo del bus que cubre la ruta urbana Corocol-Bendeck.

2. El compañero LEMUS se dirigía a visitar el grupo campesino RENACER desalojado por la autoridad pública del predio que ocupan en el sector de Pajuiles de El Progreso el día jueves 19 de mayo pasado.

3. Las características con las que fue llevado a cabo el crimen indican la existencia en El Progreso de un comando de asesinos a sueldo con los mismos métodos de los escuadrones de la muerte de la década de los 80 del siglo pasado.

4. Responsabilizamos a los funcionarios policiales, judiciales y ministerio público locales así como a la regional del Instituto Nacional Agrario por actuar con negligencia ante el conflicto agrario y posibilitar por acción u omisión el asesinato del compañero EDICKSON LEMUS.

Por lo anterior el PARTIDO DE LOS TRABAJADORES EXIGE:
1. La formación de una COMISIÓN DE ALTO NIVEL con participación de organizaciones populares con plenos poderes para investigar el crimen del compañero LEMUS.
2. Cárcel y castigo a los AUTORES MATERIALES y los RESPONSABLES INTELECTUALES de este crimen de lesa humanidad.
3. Destitución de las autoridades locales, regionales y nacionales que por negligencia, omisión o abierta complicidad no actuaron conforme a justicia para prevenir, investigar y capturar a los asesinos.
4. Llamamos a todas las organizaciones a cerrar filas para esclarecer este crimen y evitar que la escalada represiva que existe en Honduras continúe avanzando.
Honduras, 26 de Mayo de 2005

 
 

 
   
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